El impacto de la ayuda española en los derechos de la infancia
En un contexto internacional de recortes, España ha tomado la dirección opuesta aumentando su inversión a la ayuda oficial al desarrollo superando los 4.550 millones de euros en 2025, situándose en alrededor de un 0,28% de la Renta Nacional Bruta. Aún así, la inversión debe ser sostenida para alcanzar el objetivo del 0,7% de la Renta Nacional Bruta para 2030, una meta que las Naciones Unidas llevan décadas reclamando.
También a nivel de cooperación descentralizada, la solidaridad y el compromiso con la ayuda al desarrollo y más específicamente con la infancia se mantienen en algunas comunidades autónomas.
La ayuda oficial al desarrollo puede ser la política pública más eficaz en términos de costes-resultados y una inversión clave para defender los derechos de la infancia. Y los datos del retorno de inversión lo confirman: un euro invertido en vacunación retorna 54 euros en beneficios sanitarios y económicos. Cada euro destinado a educación aumenta el PIB en promedio en 20 euros, y cada año adicional en la escuela genera un aumento del 10% en los ingresos anuales. Un euro invertido en el desarrollo temprano de la infancia puede puede multiplicarse hasta trece veces .
Los niños y niñas vacunados, que reciben educación, están bien nutridos y protegidos contra la violencia y ante los impactos climáticos, tienen más probabilidades de convertirse en adultos productivos, que contribuyen a la sociedad y fomentan el crecimiento económico en sus propios países y a nivel internacional.
Resultados concretos de la ayuda española en un mundo en crisis
En un momento en que los logros tan arduamente conseguidos para la infancia están en riesgo, el compromiso de España con el multilateralismo y la financiación flexible contribuye a salvaguardar el progreso global para niños y niñas.
En 2024 España apoyó a niños y niñas en más de 150 países. Estos son algunos de los logros más destacados que muestran el impacto de la ayuda española:
- En 2024, gracias a la ayuda de España y otros donantes, UNICEF entregó más de 1.500 millones de vacunas contra la polio en 87 países, reduciendo en 25% los casos globales.
- En los últimos cinco años, más de 500 millones de niños y niñas han obtenido una identidad legal, lo que les facilita el acceso a la salud, la educación y la protección. Hoy, el 77% de los niños y niñas menores de cinco años están registrados y España apoya los sistemas de registro civil en más de 55 países.
- En la última década, España ha contribuido a evitar el matrimonio infantil de 25 millones de niñas.
- 5 millones de niños y niñas más van a la escuela, reduciendo a la mitad la tasa de niños en edad escolar primaria sin escolarizar desde el año 2000.
El trabajo realizado, gracias a la cooperación española, ha podido llegar a millones de niños y niñas en todo el mundo. Estos son algunos de los ejemplos del impacto que ha tenido en los derechos de la infancia:
- En Guatemala, UNICEF apoyó al gobierno en el diseño de un sistema digital de transferencias monetarias para contrarrestar los efectos de la COVID-19. Este sistema se convirtió en la base del programa Bono Familia, que proporcionó apoyo a 2,6 millones de familias, el 80% de los hogares del país, en un momento crucial después de la pandemia. Este proyecto se enmarca en una iniciativa más amplia de la cooperación española, para fortalecer los presupuestos sociales en 84 países.
- En Palestina/Gaza, UNICEF facilitó alimentos a más de 1.4 millones de personas, vacunó al 94% de niños y niñas contra la polio y trató a 550 niños y niñas heridos a causa de la guerra. Así mismo facilitó espacios de educación temporal para 85.000 niños y niñas, y ofreció servicios de salud mental a 223.000 niños y niñas.
- En Moldavia UNICEF aumentó en más de un 40% las prestaciones para familias con hijos, incluidos los refugiados ucranianos, evitando el aumento de la pobreza infantil.
- En Madagascar y Mozambique UNICEF prestó servicios de emergencia a 120.000 personas tras los ciclones.
- En Níger, UNICEF trató a más de 494.000 niños con desnutrición grave.
- En Ghana, Nigeria y Togo, UNICEF amplió el acceso al saneamiento básico, mejorando la salud y la calidad de vida de los niños y niñas más vulnerables.
La fuerza de la cooperación descentralizada española
Uno de los rasgos más singulares de la cooperación española es su arquitectura descentralizada, más allá del Gobierno central y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
Cataluña y Euskadi son las comunidades que aportan más ayuda al conjunto de la cooperación española, mientras que Baleares, Canarias, Euskadi y Navarra fueron las que más incrementaron su aportación en 2024.
Los presupuestos de ayuda al desarrollo de las comunidades alcanzaron en 2025 un máximo histórico de 334,4 millones de euros. Sin embargo, el récord se sostiene casi en exclusiva por el empuje de Cataluña, Euskadi y Canarias.
Comunidades autónomas y gobiernos locales confiaron un total de 11,5 millones de euros a UNICEF para programas de desarrollo, respuesta a situaciones de emergencia y acción humanitaria. Estos fondos permitieron desarrollar programas de salud materno infantil en Cuba y Perú; prevenir y tratar la desnutrición en Guatemala y Mauritania; mejorar el acceso al agua y el saneamiento en Malaui, Guinea-Bisáu, Burkina Faso, Perú y Bolivia; apoyar la educación y el acceso laboral para jóvenes vulnerables en Somalia, Burundi, Brasil, Perú y México; y frenar el matrimonio infantil en Mozambique y la República Dominicana.
Un momento decisivo para todos los niños y niñas
España ocupa hoy una posición excepcional, incrementando su ayuda al desarrollo, y apostando de manera decidida por los derechos humanos y de la infancia, la solidaridad y la cooperación al desarrollo.
Décadas de inversión sostenida han permitido resultados para los niños y niñas del mundo que se creían inalcanzables. Hoy celebramos que cada uno de ellos tiene cuatro veces más posibilidades de sobrevivir que hace treinta años. En una generación, el mundo logró algo que parecía imposible: reducir la mortalidad infantil en un 60%.
Sin embargo, este progreso no es irreversible: se sostiene o se pierde en función de las decisiones de los países donantes.
En un momento en que muchas de las grandes potencias retiran su compromiso con la cooperación multilateral, el mundo se enfrenta a una decisión histórica: consolidar décadas de logros o resignarse a perderlos.
Hoy más que nunca, mantener, e incluso ampliar, la apuesta por la cooperación al desarrollo significa reconocer que garantizar los derechos de la infancia, el derecho de cada niño y niña a sobrevivir, a aprender, a estar protegido, es la única forma de evitar que los avances logrados con tanto esfuerzo se desvanezcan.
Cada generación tiene una prueba, esta es la nuestra.
Hoy más que nunca, invertir en infancia es una responsabilidad histórica.



