Cómo Guatemala convirtió la pandemia en la mayor revolución de protección social del país
Cuando la pandemia COVID-19 llegó a Guatemala, millones de hogares se enfrentaron a una crisis sanitaria acentuada por la frágil situación económica del país. Millones de hogares guatemaltecos perdieron parte de sus ingresos y familias vieron cómo alimentos, medicinas y servicios básicos quedaban fuera de su alcance.
Reina López encabeza una de las muchas familias que sufrieron esta situación en 2020. Madre de Maira y Ovidio, vive en Huehuetenango al noroeste del país, y representa uno de los hogares que necesitaban ayuda inmediata. Sin embargo, en aquel momento, Guatemala no contaba con la infraestructura necesaria para distribuirla ni con un sistema nacional para transferir fondos de manera segura y rápida a gran escala.
© UNICEF
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Cuando la pandemia COVID-19 llegó a Guatemala, millones de hogares se enfrentaron a una crisis sanitaria acentuada por la frágil situación económica del país. Millones de hogares guatemaltecos perdieron parte de sus ingresos y familias vieron cómo alimentos, medicinas y servicios básicos quedaban fuera de su alcance.
Reina López encabeza una de las muchas familias que sufrieron esta situación en 2020. Madre de Maira y Ovidio, vive en Huehuetenango al noroeste del país, y representa uno de los hogares que necesitaban ayuda inmediata. Sin embargo, en aquel momento, Guatemala no contaba con la infraestructura necesaria para distribuirla ni con un sistema nacional para transferir fondos de manera segura y rápida a gran escala.
Una infraestructura digital para no dejar a nadie atrás
Con el apoyo de UNICEF, el Gobierno de Guatemala puso en marcha el primer sistema digital de transferencias financieras a nivel nacional. Con una inversión de 250,000 dólares, esta iniciativa se convirtió en el pilar fundamental para distribuir ayuda económica de manera eficaz a las poblaciones más vulnerables del país.
Estas ayudas facilitaron derechos como el acceso a agua potable y a un entorno más seguro en el que vivir, suponiendo una transformación radical en la vida de miles de familias, en un país donde alrededor del 56% de la población vive en situación de pobreza.
La creación de esta nueva plataforma tuvo un efecto cascada histórico, logrando movilizar 725 millones de dólares adicionales provenientes de los presupuestos gubernamentales de protección social. La solución se convirtió en la columna vertebral del Bono Familia, el mayor programa de protección social de la historia de Guatemala en las últimas décadas.
En colaboración con el Banco Mundial y con asistencia técnica de UNICEF, el gobierno utilizó este sistema para transferir fondos vitales a 2,7 millones de familias en situación de pobreza, la gran mayoría de los hogares guatemaltecos. A través de esta iniciativa, la población pudo acceder a las ayudas económicas a través de la red de cajeros automáticos o comercios, incluso en zonas remotas como Huehuetenango. Sin el Bono Familia, la pobreza en Guatemala habría aumentado entre dos y tres veces más de lo que lo hizo: el programa contribuyó a amortiguar ese impacto. Con estos resultados, el Bono Familia se convirtió en el pilar para un plan todavía más ambicioso.
© UNICEF/UNI388997/Rodrigo Muss
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Una infraestructura digital para no dejar a nadie atrás
Con el apoyo de UNICEF, el Gobierno de Guatemala puso en marcha el primer sistema digital de transferencias financieras a nivel nacional. Con una inversión de 250,000 dólares, esta iniciativa se convirtió en el pilar fundamental para distribuir ayuda económica de manera eficaz a las poblaciones más vulnerables del país.
Estas ayudas facilitaron derechos como el acceso a agua potable y a un entorno más seguro en el que vivir, suponiendo una transformación radical en la vida de miles de familias, en un país donde alrededor del 56% de la población vive en situación de pobreza.
La creación de esta nueva plataforma tuvo un efecto cascada histórico, logrando movilizar 725 millones de dólares adicionales provenientes de los presupuestos gubernamentales de protección social. La solución se convirtió en la columna vertebral del Bono Familia, el mayor programa de protección social de la historia de Guatemala en las últimas décadas.
En colaboración con el Banco Mundial y con asistencia técnica de UNICEF, el gobierno utilizó este sistema para transferir fondos vitales a 2,7 millones de familias en situación de pobreza, la gran mayoría de los hogares guatemaltecos. A través de esta iniciativa, la población pudo acceder a las ayudas económicas a través de la red de cajeros automáticos o comercios, incluso en zonas remotas como Huehuetenango. Sin el Bono Familia, la pobreza en Guatemala habría aumentado entre dos y tres veces más de lo que lo hizo: el programa contribuyó a amortiguar ese impacto. Con estos resultados, el Bono Familia se convirtió en el pilar para un plan todavía más ambicioso.
“Un año después, armados con las lecciones aprendidas, nos asociamos con el gobierno para construir algo aún mayor: un registro social de hogares", explica Alejandra Contreras, especialista de UNICEF Guatemala. “Una forma de identificar a las familias más vulnerables y decirles: os vemos, os escuchamos, sois importantes.”
Tanto entidades públicas como privadas se unieron para hacer realidad este sistema. Bancos, comercios, teleoperadores, trabajaron mano a mano con numerosos sectores del estado para hacer realidad esta nueva infraestructura.
"Construir este registro fue como dirigir una orquesta: gobierno, comunidades, municipalidades y tecnología trabajaron juntos para crear algo que funcionara de verdad, para que ningún niño o niña se quedara atrás”, explica Contreras.
Gracias al apoyo de UNICEF, hoy el Registro Social de Hogares es un sistema digital que permite identificar a las familias más vulnerables y conectarlas con servicios y programas públicos. El sistema se puso a prueba con 19.000 hogares en 2021 y benefició a más de 200.000 familias en 2025.
Estos datos fueron el motor de la iniciativa Mano a Mano, el programa más ambicioso del gobierno guatemalteco para la reducción de la pobreza, que lleva paquetes integrados de salud, nutrición, vivienda y agricultura a los municipios que cuentan con los niveles más altos de pobreza y desnutrición crónica.
“Este proyecto es [una] señal de ayuda. Ahora estoy viendo un cambio,” explica Reina. Como parte de esta iniciativa, su familia recibió una ayuda económica, servicios de salud y nutrición y materiales para mejorar su vivienda . “Mis hijos están más sanos gracias al material que recibí para el suelo y un filtro de agua,” explica.
Para apoyar a comunidades remotas como la de Reina y reducir la desnutrición crónica que afecta al 46% de niños menores de cinco años en Guatemala, en 2022 se establecieron además las brigadas móviles. Estos equipos cuentan con personal de enfermería y promoción comunitaria que prestan servicios de nutrición y salud ayudando a detectar casos de desnutrición y promoviendo campañas de vacunación.
Lo que comenzó como una respuesta de emergencia se ha convertido en un acompañamiento que perdura en el tiempo: un sistema que pone nombre a los hogares más vulnerables y que, como es el caso de Reina, puede llegar a transformar el día a día de una familia.



